La asunción de la carne

En el contexto de la confesión de fe, al afirmar la divinidad y la humanidad de Cristo, Hilario establece como consecuencia de la encarnación, ante todo, que la naturaleza humana del Señor se hace capazde asumir la fuerza de la eternidad, permitiendo de este modoexplicar los milagros, la transfiguración, el conocimiento, la pasión  y la resurrección del Señor.

El misterio de la encarnación excede la razón humana porque es una excepción debida solamente a la potestad divina; pero esta dignación no debe ser pretexto para dejar de lado la dignidad de Dios. Esta será respetada por nosotros si tenemos en cuenta que en la dispensación, la manifestación de la potestad precede siempre a la humillación voluntaria del Señor.

Jesucristo, gracias a su fuerza, es en verdad hombre compuesto de alma y cuerpo y es también Dios. De hecho, su misma concepción virginal en el seno de María es obra de la fuerza del Verbo, de la cual ella recibió al hombre perfecto que engendró. En Cristo le fue otorgada al hombre la potestad divina, sin que ello significara un deterioro en la divinidad del Hijo, sino el progreso de su humanidad hacia Dios.

La encarnación no limita la potestad divina, porque ella permanece bajo la forma de siervo y le permite estar presente en todas partes. Por su  potestad Cristo ha asumido un cuerpo humano sin que en él se encuentren nuestros vicios, por que su naturaleza divina vence las debilidades de la naturaleza humana.

La encarnación, además, es un acto libre porque ninguna fuerza extraña ha obligado al Hijo a asumir la humanidad. Ya que solamente la potestad divina da razón de este misterio, el conocimiento del mismo por parte nuestra es necesariamente un conocimiento de fe. La encarnación es el primer paso de un proceso que culminará en que Dios sea todo en todas las cosas.

Si Cristo como creador detentaba ya una potestad universal, ahora la encarnación le otorga un nuevo título de potestad en la cual los hombres pueden encontrar el fundamento de su esperanza, en cuanto que la encarnación afecta o toca de alguna manera a todos los hombres.